Neuroma de Morton en Alcalá de Guadaíra | Síntomas y Tratamiento

Neuroma de Morton: causas, síntomas y tratamiento en Alcalá de Guadaíra

El Neuroma de Morton es una de las causas más frecuentes de dolor en la parte delantera del pie. Muchas personas describen la sensación como un ardor intenso, un calambre, una descarga eléctrica o la impresión de caminar con una piedra dentro del zapato. En numerosas ocasiones los síntomas aparecen de forma progresiva y, al principio, solo se presentan al caminar largas distancias o al utilizar un calzado estrecho.

Aunque se conoce popularmente como un "neuroma", en realidad no se trata de un tumor. Se produce por el engrosamiento e irritación del nervio interdigital, normalmente localizado entre el tercer y cuarto dedo del pie, como consecuencia de una compresión repetida.

En Unidad de Podología Alcalá de Guadaíra realizamos un estudio completo de cada paciente para determinar si el dolor realmente corresponde a un Neuroma de Morton o si existe otra patología con síntomas similares. Un diagnóstico preciso es fundamental para seleccionar el tratamiento más adecuado y evitar que el problema continúe evolucionando.

Nuestro objetivo no consiste únicamente en aliviar el dolor durante unos días, sino en identificar el origen de la lesión, disminuir la presión que recibe el nervio y permitir que el paciente vuelva a caminar, trabajar y practicar deporte con normalidad.

Muchas personas conviven durante meses o incluso años con esta lesión pensando que únicamente tienen una sobrecarga o una metatarsalgia. Sin embargo, cuando el nervio continúa irritándose, la inflamación aumenta y los episodios de dolor suelen hacerse cada vez más frecuentes e intensos.

Por este motivo, acudir al podólogo desde las primeras fases del problema permite iniciar un tratamiento conservador antes de que la lesión alcance un grado más avanzado.

¿Qué es un Neuroma de Morton?

El Neuroma de Morton es una alteración del nervio digital plantar que aparece cuando este queda sometido a una presión repetitiva entre los huesos metatarsianos y el ligamento intermetatarsiano profundo.

Como respuesta a esa compresión continua, el nervio desarrolla un proceso inflamatorio que provoca un aumento de grosor y una fibrosis progresiva del tejido que lo rodea.

Esta situación hace que cada paso produzca una nueva irritación del nervio, originando dolor e incluso alteraciones de la sensibilidad en los dedos.

Aunque puede aparecer en diferentes espacios interdigitales, aproximadamente el 80 % de los casos afectan al espacio comprendido entre el tercer y cuarto dedo.

Con menor frecuencia también puede localizarse entre el segundo y tercer dedo.

El Neuroma de Morton suele desarrollarse lentamente.

Al principio únicamente aparece una ligera molestia después de caminar durante bastante tiempo.

Con el paso de los meses, el dolor comienza a presentarse antes, dura más tiempo y termina afectando a actividades cotidianas como pasear, permanecer de pie o realizar ejercicio físico.

Sin tratamiento, la inflamación puede hacerse crónica.

 

Anatomía implicada

Para comprender por qué aparece esta lesión es importante conocer cómo está formada la parte anterior del pie.

Entre los metatarsianos discurren pequeños nervios encargados de proporcionar sensibilidad a los dedos.

Estos nervios atraviesan un espacio relativamente estrecho.

Cuando dicho espacio disminuye por diferentes motivos, el nervio comienza a comprimirse de forma repetitiva durante la marcha.

Cada apoyo del pie genera una pequeña presión.

Miles de apoyos diarios terminan provocando inflamación, fibrosis y dolor.

El espacio interdigital funciona como un auténtico túnel anatómico.

Si el nervio pierde espacio disponible, acaba irritándose continuamente.

Por eso muchos pacientes describen que el dolor aparece únicamente al caminar y desaparece parcialmente al quitarse el zapato.

 

¿Por qué aparece el Neuroma de Morton?

El Neuroma de Morton no suele aparecer por una única causa.

Lo habitual es que varios factores actúen conjuntamente durante meses o incluso años.

Entre los factores más frecuentes encontramos:

  • Sobrecarga repetitiva del antepié.
  • Uso continuado de calzado estrecho.
  • Zapatos con tacón elevado.
  • Compresión de los dedos.
  • Alteraciones biomecánicas.
  • Metatarsianos largos.
  • Hipermovilidad del antepié.
  • Pie cavo.
  • Algunas deformidades digitales.
  • Actividades deportivas de impacto.

La combinación de varios de estos factores favorece la irritación progresiva del nervio.

 

Factores de riesgo

Existen determinados pacientes que presentan una mayor probabilidad de desarrollar esta lesión.

Entre ellos destacan:

Mujeres

Es considerablemente más frecuente en mujeres debido al uso habitual de calzado con tacón o puntera estrecha.

Deportistas

Especialmente corredores.

Los impactos repetitivos aumentan la presión sobre el antepié.

También puede observarse en jugadores de pádel, tenis, baloncesto y deportes con cambios rápidos de dirección.

Personas que permanecen muchas horas de pie

Determinadas profesiones implican una carga continua sobre la parte anterior del pie.

Por ejemplo:

  • Sanitarios.
  • Dependientes.
  • Profesores.
  • Peluqueros.
  • Hostelería.
  • Industria.

Personas con alteraciones biomecánicas

Una distribución incorrecta de las presiones plantares favorece la aparición del problema.

Por ello resulta imprescindible estudiar la marcha.

 

Síntomas del Neuroma de Morton

Los síntomas dependen del grado de inflamación del nervio.

En las primeras fases pueden ser muy discretos.

Posteriormente aparecen molestias mucho más características.

Los síntomas más habituales son:

  • Dolor localizado entre los dedos.
  • Ardor en la parte anterior del pie.
  • Sensación de corriente eléctrica.
  • Hormigueo.
  • Adormecimiento de los dedos.
  • Sensación de caminar sobre una piedra.
  • Molestias al utilizar zapatos estrechos.
  • Dolor al permanecer mucho tiempo de pie.
  • Necesidad de quitarse el calzado para aliviar el dolor.
  • Dolor que mejora temporalmente tras masajear la zona.

Muchos pacientes explican que sienten como si existiera un pequeño pliegue dentro del zapato.

Otros describen la sensación como una pequeña bola bajo el pie.

Estas descripciones son muy características del Neuroma de Morton.

 

¿Dónde duele exactamente?

La localización del dolor constituye una de las claves del diagnóstico.

Habitualmente aparece:

  • Entre el tercer y cuarto dedo.
  • En la almohadilla plantar.
  • En la parte anterior del pie.
  • Irradiándose hacia los dedos.

El dolor puede extenderse hacia ambos dedos afectados debido al recorrido del nervio.

En ocasiones el paciente refiere molestias únicamente en uno de ellos.

 

¿Cómo evoluciona el dolor?

El Neuroma de Morton suele evolucionar de forma progresiva.

Fase inicial

Las molestias aparecen únicamente después de caminar bastante.

Desaparecen al descansar.

Fase intermedia

El dolor comienza antes.

Cada vez cuesta menos que aparezcan los síntomas.

Empieza a limitar algunas actividades.

Fase avanzada

El dolor puede aparecer incluso caminando pocos metros.

En ocasiones también aparece en reposo.

Los episodios son más intensos y frecuentes.

 

¿Qué empeora los síntomas?

Diversos factores incrementan la presión sobre el nervio.

Los más frecuentes son:

  • Zapatos estrechos.
  • Tacones.
  • Permanecer muchas horas de pie.
  • Caminar largas distancias.
  • Correr.
  • Saltar.
  • Deportes de impacto.
  • Superficies duras.

Muchos pacientes mejoran parcialmente al quitarse el zapato y masajear la zona afectada.

Este dato también orienta hacia el diagnóstico.

 

¿Qué patologías pueden confundirse con un Neuroma de Morton?

No todo dolor localizado en el antepié corresponde a un Neuroma de Morton.

Existen otras patologías con síntomas muy parecidos.

Entre ellas destacan:

  • Metatarsalgia mecánica.
  • Capsulitis metatarsofalángica.
  • Fracturas por estrés.
  • Bursitis interdigital.
  • Artritis.
  • Lesiones ligamentarias.
  • Compresión nerviosa proximal.
  • Sesamoiditis.
  • Alteraciones biomecánicas del apoyo.

Por ello resulta fundamental realizar una exploración completa antes de iniciar cualquier tratamiento.

Un diagnóstico incorrecto puede retrasar la recuperación durante meses.

 

¿Cuándo es recomendable acudir al podólogo?

Es aconsejable solicitar una valoración cuando aparecen cualquiera de estos síntomas:

  • Dolor repetitivo en la parte anterior del pie.
  • Hormigueo entre los dedos.
  • Sensación de corriente eléctrica.
  • Molestias persistentes al caminar.
  • Dolor con determinados zapatos.
  • Sensación de piedra dentro del calzado.
  • Adormecimiento de los dedos.
  • Ardor plantar.

Cuanto antes se diagnostique el Neuroma de Morton, mayores serán las posibilidades de resolver el problema mediante tratamientos conservadores y evitar que la lesión continúe avanzando.

Diagnóstico del Neuroma de Morton

Un diagnóstico correcto constituye el paso más importante para resolver definitivamente el problema.

Aunque muchas personas buscan información en Internet e intentan identificar sus síntomas por sí mismas, existen numerosas patologías capaces de producir un dolor muy similar en la parte anterior del pie.

En Unidad de Podología Alcalá de Guadaíra realizamos una valoración completa para confirmar el diagnóstico antes de iniciar cualquier tratamiento.

Nuestro objetivo es determinar no solo si existe un Neuroma de Morton, sino también conocer qué factores han favorecido su aparición para evitar futuras recaídas.

El estudio incluye una entrevista clínica detallada, exploración física, análisis biomecánico y, cuando está indicado, una ecografía musculoesquelética.

Gracias a este protocolo conseguimos individualizar el tratamiento para cada paciente.

 

Historia clínica

El diagnóstico comienza mucho antes de explorar el pie.

Durante la consulta recopilamos información muy importante sobre la evolución del problema.

Habitualmente preguntamos acerca de:

  • Tiempo de evolución.
  • Localización exacta del dolor.
  • Tipo de calzado utilizado.
  • Profesión.
  • Actividad deportiva.
  • Antecedentes de lesiones.
  • Cirugías previas.
  • Tratamientos realizados anteriormente.
  • Enfermedades asociadas.
  • Intensidad del dolor.
  • Situaciones que alivian o empeoran los síntomas.

Toda esta información nos ayuda a orientar el diagnóstico desde el primer momento.

 

Exploración clínica

La exploración clínica sigue siendo una herramienta fundamental.

Durante la valoración analizamos numerosos aspectos.

Entre ellos:

  • Localización del dolor.
  • Existencia de inflamación.
  • Estado de la piel.
  • Deformidades digitales.
  • Posición de los metatarsianos.
  • Movilidad articular.
  • Estabilidad ligamentosa.
  • Dolor durante la palpación.
  • Alteraciones sensitivas.
  • Presencia de otras lesiones.

No únicamente buscamos localizar el neuroma.

También comprobamos si existen otras patologías que puedan estar contribuyendo al dolor.

Palpación del espacio interdigital

Uno de los pasos más importantes consiste en explorar el espacio donde discurre el nervio.

En muchos pacientes la presión sobre esta zona reproduce exactamente el dolor que experimentan al caminar.

En ocasiones el paciente refiere una sensación de descarga eléctrica que se irradia hacia los dedos.

Este hallazgo resulta muy característico.

 

Signo de Mulder

Una de las maniobras clínicas más conocidas es el Signo de Mulder.

Consiste en comprimir el antepié mientras se ejerce presión sobre el espacio interdigital.

Cuando existe un Neuroma de Morton es frecuente que aparezca:

  • Dolor intenso.
  • Sensación de chasquido.
  • Descarga eléctrica.
  • Irradiación hacia los dedos.

Aunque esta prueba tiene un gran valor clínico, siempre debe interpretarse junto al resto de la exploración.

 

Valoración de la sensibilidad

El nervio afectado participa en la sensibilidad de los dedos.

Por ello también exploramos:

  • Hormigueo.
  • Adormecimiento.
  • Alteraciones sensitivas.
  • Cambios en la percepción del tacto.

Estas alteraciones ayudan a confirmar la afectación nerviosa.

 

Exploración de la marcha

Muchas veces el origen del problema no se encuentra únicamente en el nervio.

La forma de caminar influye directamente sobre las presiones que recibe el antepié.

Durante la exploración analizamos:

  • Apoyo del pie.
  • Distribución de cargas.
  • Pronación.
  • Supinación.
  • Longitud del paso.
  • Estabilidad durante la marcha.
  • Función del primer radio.
  • Propulsión.

Detectar estas alteraciones permite tratar la causa y no únicamente el síntoma.

 

Estudio biomecánico

En muchos pacientes recomendamos realizar un estudio biomecánico completo.

Este análisis permite conocer cómo funciona el pie durante la marcha.

Gracias a esta valoración identificamos alteraciones que pueden favorecer la aparición del Neuroma de Morton.

Entre ellas encontramos:

  • Sobrecarga del segundo y tercer metatarsiano.
  • Exceso de presión en el antepié.
  • Hipermovilidad.
  • Alteraciones del primer dedo.
  • Limitación funcional del hallux.
  • Desequilibrios musculares.
  • Cambios en la distribución de presiones.

Toda esta información resulta esencial para diseñar un tratamiento realmente personalizado.

 

Ecografía musculoesquelética

La ecografía se ha convertido en una herramienta de enorme utilidad para el diagnóstico del Neuroma de Morton.

Permite observar directamente los tejidos blandos del pie.

En Unidad de Podología Alcalá de Guadaíra utilizamos la ecografía para complementar la exploración clínica cuando está indicada.

Gracias a ella podemos:

  • Localizar el neuroma.
  • Medir su tamaño.
  • Evaluar el grado de inflamación.
  • Diferenciar otras lesiones.
  • Valorar bursas.
  • Analizar tendones.
  • Comprobar la evolución durante el tratamiento.

La ecografía es una prueba rápida, indolora y sin radiación.

Además, permite comparar ambos pies durante la misma consulta.

 

¿Siempre es necesaria una ecografía?

No.

Muchos Neuromas de Morton pueden diagnosticarse correctamente mediante una exploración clínica realizada por un profesional con experiencia.

Sin embargo, la ecografía resulta especialmente útil cuando:

  • Existen dudas diagnósticas.
  • El dolor persiste durante mucho tiempo.
  • Han fracasado tratamientos previos.
  • Se sospechan lesiones asociadas.
  • Se plantea realizar una infiltración ecoguiada.

 

Resonancia magnética

En determinados casos también puede solicitarse una resonancia magnética.

Esta prueba suele reservarse para situaciones concretas.

Por ejemplo:

  • Casos complejos.
  • Diagnósticos dudosos.
  • Neuromas de gran tamaño.
  • Valoración prequirúrgica.

No todos los pacientes necesitan una resonancia.

La indicación dependerá de cada caso.

 

Diagnóstico diferencial

Existen numerosas patologías capaces de producir síntomas similares.

Por ello siempre realizamos un diagnóstico diferencial exhaustivo.

Entre las enfermedades que debemos descartar destacan:

Metatarsalgia

Produce dolor en la almohadilla plantar.

Generalmente el dolor no se acompaña de hormigueo ni descargas eléctricas.

Capsulitis metatarsofalángica

La inflamación de la cápsula articular puede confundirse fácilmente con un neuroma.

La exploración clínica permite diferenciarlas.

Bursitis interdigital

En ocasiones ambas patologías aparecen incluso de forma simultánea.

La ecografía resulta especialmente útil para distinguirlas.

Fracturas por estrés

Especialmente en corredores.

Suelen producir dolor localizado que aumenta con la actividad física.

Sesamoiditis

Produce dolor bajo el primer dedo.

La localización permite diferenciarla con relativa facilidad.

Artritis

Algunas enfermedades inflamatorias también provocan dolor en el antepié.

Alteraciones biomecánicas

En ocasiones el verdadero origen del problema es una sobrecarga mecánica mantenida.

Por eso el estudio biomecánico tiene tanta importancia.

 

Tratamiento del Neuroma de Morton

El tratamiento siempre debe adaptarse a cada paciente.

No existe una única solución válida para todos los casos.

La elección dependerá de:

  • Tiempo de evolución.
  • Intensidad del dolor.
  • Tamaño del neuroma.
  • Actividad física.
  • Edad.
  • Tipo de calzado.
  • Enfermedades asociadas.
  • Hallazgos de la exploración.

Nuestro objetivo consiste en disminuir la presión que recibe el nervio, controlar la inflamación y recuperar la función normal del pie.

 

Tratamiento conservador

La mayoría de los pacientes comienzan mediante un tratamiento conservador.

En muchas ocasiones consigue controlar completamente los síntomas sin necesidad de recurrir a procedimientos más invasivos.

El tratamiento puede incluir:

  • Modificación del calzado.
  • Descarga de la zona dolorosa.
  • Plantillas personalizadas.
  • Ejercicios específicos.
  • Control de la inflamación.
  • Educación del paciente.
  • Revisiones periódicas.

La combinación de varias medidas suele ofrecer mejores resultados que aplicar una única técnica.

Importancia del calzado

Uno de los primeros cambios consiste en revisar el tipo de zapato utilizado.

Recomendamos un calzado que presente:

  • Puntera amplia.
  • Buena estabilidad.
  • Suela amortiguada.
  • Espacio suficiente para los dedos.
  • Tacón moderado.

Reducir la presión sobre el antepié constituye una de las medidas más eficaces.

 

Plantillas personalizadas

Las plantillas personalizadas representan uno de los tratamientos conservadores más utilizados.

Su función no consiste únicamente en aportar comodidad.

Están diseñadas para redistribuir las cargas durante la marcha.

Entre sus objetivos destacan:

  • Disminuir la presión sobre el nervio.
  • Mejorar el apoyo plantar.
  • Corregir alteraciones biomecánicas.
  • Reducir la sobrecarga metatarsal.
  • Favorecer una marcha más eficiente.

Cada plantilla debe fabricarse de forma individual tras realizar un estudio biomecánico completo.

No existen plantillas universales capaces de resolver todos los casos.

 

Tratamiento fisioterápico

Dependiendo de cada paciente también puede recomendarse tratamiento fisioterápico.

El objetivo es mejorar la movilidad, disminuir la tensión de los tejidos y reducir el dolor.

Puede combinarse con el resto de medidas conservadoras para potenciar los resultados.


Infiltraciones ecoguiadas

Cuando el tratamiento conservador no consigue aliviar completamente los síntomas o el dolor limita significativamente la vida diaria del paciente, pueden valorarse otras alternativas terapéuticas.

Una de ellas son las infiltraciones ecoguiadas.

La infiltración consiste en administrar el tratamiento directamente sobre la zona afectada utilizando un ecógrafo para visualizar en tiempo real la localización del nervio.

De esta forma conseguimos una mayor precisión y evitamos infiltrar estructuras que no están implicadas en la lesión.

La ecografía permite controlar todo el procedimiento desde el inicio hasta el final.

Esto mejora la seguridad y aumenta la precisión del tratamiento.

No todos los pacientes necesitan una infiltración.

La indicación dependerá siempre de la exploración clínica y de la evolución de cada caso.

 

¿Cuándo puede recomendarse una infiltración?

Habitualmente se valora cuando aparecen situaciones como:

  • Dolor persistente.
  • Fracaso del tratamiento conservador.
  • Neuromas con inflamación importante.
  • Limitación para caminar.
  • Dificultad para trabajar.
  • Imposibilidad para practicar deporte.

La decisión siempre debe individualizarse.

 

¿Duele una infiltración?

Es una de las preguntas más habituales.

La mayoría de pacientes toleran correctamente el procedimiento.

Puede aparecer una ligera molestia durante unos segundos.

Después suele recomendarse disminuir la actividad física durante las primeras horas.

Cada paciente presenta una experiencia diferente.

 

Recuperación tras una infiltración

Generalmente el paciente puede caminar tras el procedimiento.

Durante los primeros días recomendamos:

  • Evitar actividades deportivas intensas.
  • Utilizar un calzado cómodo.
  • Seguir las recomendaciones indicadas durante la consulta.
  • Acudir a las revisiones programadas.

El objetivo consiste en favorecer la recuperación del nervio y disminuir la inflamación.

 

¿Siempre es necesaria una cirugía?

No.

De hecho, la gran mayoría de pacientes no necesitan cirugía.

Muchos Neuromas de Morton mejoran mediante una combinación de:

  • Modificación del calzado.
  • Plantillas personalizadas.
  • Tratamiento conservador.
  • Control de la inflamación.
  • Seguimiento clínico.

La cirugía suele reservarse para situaciones concretas.

 

Cirugía del Neuroma de Morton

Cuando el dolor persiste a pesar de haber realizado correctamente el tratamiento conservador, puede valorarse el tratamiento quirúrgico.

La indicación depende de diferentes factores.

Entre ellos:

  • Tiempo de evolución.
  • Intensidad del dolor.
  • Tamaño del neuroma.
  • Limitación funcional.
  • Respuesta a tratamientos previos.

La cirugía pretende eliminar la causa del dolor y permitir que el paciente recupere su calidad de vida.

La elección de la técnica dependerá de cada caso.

 

Recuperación tras la cirugía

La recuperación es progresiva.

El tiempo necesario dependerá de múltiples factores.

Por ejemplo:

  • Técnica utilizada.
  • Estado previo del paciente.
  • Tipo de trabajo.
  • Actividad deportiva.
  • Evolución de la cicatrización.

Seguir correctamente las indicaciones postoperatorias resulta fundamental para obtener un buen resultado.

 

¿Puede volver a aparecer?

Esta es otra duda muy frecuente.

Cuando se corrigen los factores que originaron la lesión, el riesgo disminuye considerablemente.

Sin embargo, si continúan existiendo las mismas sobrecargas biomecánicas o se mantiene un calzado inadecuado, pueden persistir molestias o aparecer problemas similares.

Por ello insistimos tanto en identificar la causa y no únicamente tratar el síntoma.

 

¿Cómo prevenir el Neuroma de Morton?

No siempre es posible evitar completamente su aparición.

Sin embargo, existen medidas que reducen significativamente el riesgo.

Entre ellas destacan:

  • Utilizar calzado con puntera amplia.
  • Evitar zapatos excesivamente estrechos.
  • Limitar el uso continuado de tacones altos.
  • Mantener un peso saludable.
  • Realizar revisiones podológicas.
  • Corregir alteraciones biomecánicas.
  • Utilizar plantillas cuando estén indicadas.
  • Evitar sobrecargas repetitivas del antepié.

La prevención resulta especialmente importante en personas con antecedentes de Neuroma de Morton.

 

Neuroma de Morton en deportistas

Los deportistas constituyen uno de los grupos con mayor riesgo.

Especialmente:

  • Corredores.
  • Jugadores de pádel.
  • Tenistas.
  • Baloncestistas.
  • Futbolistas.
  • Senderistas.

Los impactos repetitivos aumentan las cargas sobre el antepié.

Por este motivo resulta recomendable realizar un estudio biomecánico cuando aparecen molestias persistentes.

Un pequeño cambio en la forma de apoyar puede disminuir considerablemente la presión que recibe el nervio.

 

Neuroma de Morton en mujeres

La incidencia es claramente superior en mujeres.

Entre los factores que pueden favorecer su aparición encontramos:

  • Uso frecuente de tacones.
  • Zapatos de punta estrecha.
  • Compresión mantenida de los dedos.

No significa que todas las mujeres desarrollen un neuroma.

Simplemente existen determinados factores que aumentan el riesgo.

 

¿Qué ocurre si no se trata?

Ignorar el problema no suele ser una buena opción.

Con el paso del tiempo pueden aparecer:

  • Mayor inflamación.
  • Episodios de dolor más intensos.
  • Limitación para caminar.
  • Disminución de la actividad física.
  • Cambios en la forma de apoyar el pie.
  • Sobrecarga de otras estructuras.
  • Alteraciones en la marcha.

Además, algunos pacientes modifican inconscientemente su forma de caminar para evitar el dolor.

Esto puede terminar produciendo molestias en otras articulaciones como tobillos, rodillas, caderas o espalda.

 

Preguntas frecuentes

¿El Neuroma de Morton desaparece solo?

No es lo más habitual.

Aunque los síntomas pueden mejorar temporalmente, normalmente el problema persiste si no se corrigen los factores que lo provocan.

¿Es un tumor?

No.

A pesar de su nombre, el Neuroma de Morton no es un cáncer ni un tumor maligno.

Se trata de un engrosamiento inflamatorio del nervio.

¿Se puede seguir haciendo deporte?

Dependerá de la intensidad del dolor.

En algunos pacientes es posible adaptar temporalmente la actividad física mientras se realiza el tratamiento.

¿Las plantillas curan el neuroma?

Las plantillas no eliminan el engrosamiento del nervio.

Su función consiste en redistribuir las cargas, disminuir la presión sobre la zona afectada y favorecer la desaparición de los síntomas.

Cuando están correctamente diseñadas forman parte de uno de los tratamientos más eficaces.

¿Qué zapatos son los más recomendables?

Generalmente aconsejamos:

  • Puntera amplia.
  • Buena amortiguación.
  • Estabilidad.
  • Espacio suficiente para los dedos.
  • Evitar la compresión del antepié.

¿Es frecuente?

Sí.

El Neuroma de Morton constituye una de las causas más habituales de dolor localizado en el antepié.

 

¿Por qué elegir Unidad de Podología Alcalá de Guadaíra?

En Unidad de Podología Alcalá de Guadaíra realizamos una valoración completa del paciente para identificar el origen del dolor y seleccionar el tratamiento más adecuado en cada caso.

Nuestro protocolo incluye una exploración clínica minuciosa y, cuando está indicado, una ecografía musculoesquelética y un estudio biomecánico para conocer cómo funciona el pie durante la marcha.

No tratamos únicamente el dolor.

Buscamos corregir los factores que favorecen la irritación del nervio para reducir el riesgo de recaídas y conseguir resultados duraderos.

Cada tratamiento se adapta a las características de cada paciente, teniendo en cuenta su actividad laboral, deportiva, tipo de calzado, antecedentes y evolución clínica.

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Si notas dolor entre los dedos del pie, sensación de corriente eléctrica, hormigueo, ardor en el antepié o la impresión de caminar sobre una piedra, es recomendable realizar una valoración podológica antes de que los síntomas empeoren.

En Unidad de Podología Alcalá de Guadaíra estudiaremos tu caso de forma personalizada para confirmar el diagnóstico y ofrecerte el tratamiento más adecuado.

Un diagnóstico precoz puede marcar la diferencia entre resolver el problema con un tratamiento conservador o permitir que la lesión continúe evolucionando.

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